TENSIÓN O PRESIÓN ARTERIAL Y PULSO ARTERIAL

Ana Casanueva Ovejero, Virginia Villa Marcos

Colegio Marista Champagnat, 1º Bachillerato

Avenida Champagnat, 21-55, 37007 Salamanca, España

RESUMEN                                 

Este trabajo de investigación se ha realizado con la finalidad de encontrar una relación entre la tensión o presión arterial y el pulso arterial.

Primeramente se ha realizado un estudio a personas con edades comprendidas entre los 8 y los 79 años, apreciando una destacada variación de los factores en el estudio de las personas con edades comprendidas entre 8 y 14 años, debido a que están en la fase de crecimiento y desarrollo, aun así el estudio se ha realizado en estas edades ya que también se pueden apreciar las relaciones entre los factores que influyen en la tensión o presión arterial y el pulso, parámetros que primero han sido analizados por separado estudiando la influencia de cada factor en ellos y posteriormente se han estudiado en conjunto.

De los resultados obtenidos se aprecia que sobre la presión arterial influyen la edad, la masa corporal, el sexo, la estatura, si es o no fumador y sobre todo si la persona padece algún problema cardiovascular.

Sobre el pulso influye también la edad aunque varía muy poco entre los individuos. Además de este factor, sobre el pulso también influyen la masa corporal y la estatura, aunque en pequeña proporción.

                       

PALABRAS CLAVE

Tensión arterial, pulso arterial, corazón, sistema cardiovascular.

INTRODUCCIÓN

La tensión arterial y el pulso arterial son dos parámetros que se dan dentro del sistema cardiovascular cuya función es conducir el oxígeno y otras sustancias nutritivas hacia los tejidos y eliminar los productos residuales, para que estas funciones se lleven a cabo, es necesario que el corazón bombee la sangre y las arterias la distribuyan por el sistema.

El corazón es un órgano musculoso de fibra estriada, situado en la cavidad torácica, de funcionamiento autónomo cuya función es bombear la sangre para enviar un volumen de sangre adecuado a las necesidades del organismo con una presión suficiente para devolverla de nuevo al corazón.

Anatómicamente, consta de cuatro cavidades dos aurículas y dos ventrículos.

Los ventrículos ejercen mediante su contracción, la presión principal para que la sangre circule por la red arterial.

Las aurículas contribuyen con su contracción al llenado de los ventrículos, estas son las que reciben la sangre que ha circulado por el cuerpo y ha pasado por el pulmón. Ya oxigenada la sangre, vuelve  a repetirse el ciclo. (Farreras Rozman 1992).

El pulso es una onda de distensión arterial, regular y recurrente, debida a la presión de la sangre expulsada en cada contracción cardíaca. Las expansiones y retracciones alternadas de las paredes arteriales elásticas, que corresponden a diástole y sístole respectivamente de las arterias, pueden ser percibidas por los dedos que palpan una arteria próxima a la superficie del cuerpo, como por ejemplo en la muñeca, al discurrir sobre una estructura sólida, como un hueso o cartílago (Micronet 1999).

La contracción del músculo cardíaco para enviar la sangre hacia el torrente circulatorio, recibe el nombre de  sístole, que es la que llamamos comúnmente tensión baja.

La relajación del músculo cardíaco, para llenarse de sangre el corazón recibe el nombre diástole, la llamada tensión alta (Farreras Rozman 1992).

El pulso normal tiene que ser regular, es decir, que las pulsaciones se suceden a intervalos iguales. El número de pulsaciones por minuto se llama frecuencia siendo normal entre 60 y 100, si es menor se llama bradicardia y si es mayor se llama taquicardia. Esta frecuencia es equivalente a los latidos ventriculares (Farreras Rozman 1992).

La tensión arterial, es la presión ejercida por la sangre sobre las paredes de las arterias. La tensión arterial es un índice de diagnóstico importante, en especial de la función circulatoria. Debido a que el corazón puede impulsar hacia las grandes arterias un volumen de sangre mayor que el que las pequeñas arteriolas y capilares pueden absorber, la presión retrógrada resultante se ejerce contra las arterias. Cualquier trastorno que dilate o contraiga los vasos sanguíneos, o afecte a su elasticidad, o cualquier enfermedad cardiaca que interfiera con la función de bombeo del corazón, afecta a la presión sanguínea.

La tensión se mide mediante un esfigmomanómetro.

En las personas sanas la tensión arterial normal se suele mantener dentro de un margen determinado. El valor normal en un individuo adulto oscila entre un máximo de 120 milímetros de mercurio (120 mm Hg), cuando los ventrículos se están contrayendo (presión sanguínea sistólica), y 80 mm Hg cuando los ventrículos se relajan (presión diastólica).

Las variaciones de esta presión sanguínea, debidas a la vejez o alguna enfermedad, son datos muy importantes para el diagnóstico médico (Encarta 1999).

MATERIAL Y MÉTODOS

1.  MÉTODO PARA MEDIR EL PULSO

Para hallar el pulso, el único material que hemos necesitado ha sido un reloj con el que hemos controlado el tiempo.

El pulso se determina en una arteria radial que discurra sobre una estructura sólida como un hueso o un cartílago.

Para ello, los individuos primeramente han parado el ejercicio por unos minutos consiguiendo así un estado de reposo. Posteriormente, con las yemas de los dedos índice y corazón, se localiza el área en la parte exterior de la flexura de la muñeca y se cuentan las pulsaciones durante un minuto.

2.  MÉTODO PARA MEDIR LA TESIÓN O PRESIÓN ARTERIAL

El material utilizado para hallar la tensión o presión arterial es un esfigmomanómetro.

Una vez sentado el individuo cuando permanece en reposo, se le coloca un manguito de goma inflable conectado a un dispositivo que detecta la presión con un marcador, situado en el brazo, a la altura del corazón. En el antebrazo, debajo del manguito se coloca un fonendoscopio.  Posteriormente se ha de hinchar el manguito rítmicamente apretando una pera de goma conectada a éste por un tubo.

El manguito interrumpe la circulación, sin embargo, al deshincharlo lentamente la circulación se restablece. Se anota la presión sistólica cuando el oído, a través del fonendoscopio percibe el primer latido. En ese momento nos fijamos en el valor que marca la aguja del esfigmomanómetro. Después se permite que el manguito se deshinche gradualmente hasta que de nuevo el sonido del flujo desaparece. El valor marcado por la aguja en ese momento determina la presión diastólica.

RESULTADOS

Edad

Sexo

Problemas

Estatura

Masa 

Fumador

Pulso

Tensión arterial

(mm. de Hg)

   

cardivasculares

(cm)

Corporal (Kg)

 

(p.p.min)

sistólica

diastólica

8

Mujer

NO

123

32

NO

87

90

50

10

Varón

NO

134

39

NO

82

110

65

11

Varón

NO

135

42

NO

85

90

60

13

Mujer

NO

147

46

NO

78

120

75

14

Mujer

NO

145

43

NO

82

125

65

15

Varón

NO

160

54

NO

79

120

70

16

Varón

NO

165

59

SI

73

110

60

17

Mujer

NO

157

47

NO

75

120

70

17

Mujer

NO

162

52

SI

80

115

65

19

Varón

NO

174

68

SI

77

125

80

21

Mujer

NO

166

62

NO

81

130

90

22

Varón

NO

170

66

NO

75

120

75

25

Varón

NO

163

61

SI

75

140

90

27

Varón

SI

159

74

NO

73

140

85

28

Mujer

NO

175

70

SI

78

90

60

30

Varón

NO

172

73

NO

77

115

75

31

Mujer

NO

165

58

NO

79

100

60

34

Mujer

NO

158

56

SI

74

130

85

35

Varón

NO

174

75

SI

82

125

80

39

Mujer

NO

167

58

SI

73

105

65

40

Varón

NO

164

57

NO

76

140

90

45

Mujer

NO

172

67

NO

80

120

80

47

Mujer

NO

155

64

NO

76

90

60

48

Varón

SI

176

83

NO

71

120

85

49

Varón

NO

163

61

SI

75

135

80

51

Varón

NO

160

80

NO

78

115

85

55

Mujer

NO

171

69

SI

74

100

65

55

Varón

NO

175

82

NO

73

140

90

56

Mujer

SI

162

63

NO

78

150

95

59

Varón

NO

168

77

NO

75

135

85

62

Varón

NO

166

73

SI

76

120

70

65

Mujer

SI

164

68

NO

67

120

60

72

Mujer

NO

160

58

NO

68

160

80

76

Mujer

SI

155

60

NO

70

150

75

79

Varón

SI

172

81

NO

63

130

60

            Tabla 1. Resultados.

ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS OBTENIDOS

Partiendo de los resultados obtenidos del estudio realizado, estudiamos la influencia de los factores  sobre el pulso arterial y la tensión o presión arterial en las siguientes gráficas:


Figura 1. Relación entre el pulso y la edad.

 

Figura 2. Relación entre la tensión arterial sistólica y la edad.


 

Figura 3. Relación entre la tensión arterial diastólica y la edad.


 

                        Figura 4. Relación entre el pulso arterial y la estatura.


                        Figura 5. Relación entre la estatura y la tensión arterial sistólica y diastólica.

 

Figura 6. Relación entre la masa corporal y el pulso arterial.


Figura 7. Relación entre la masa corporal y la tensión arterial.

Figura 8. Relación entre el sexo y la tensión arterial.

 

  Figura 9. Influencia de los problemas cardiovasculares en la tensión.


 

Figura 10. Influencia del tabaco en la tensión.


Figura 11. Relación entre tensión arterial y pulso.

DISCUSIÓN

     Del análisis de los resultados obtenidos, podemos llegar a la conclusión de que sobre el pulso, uno de los factores que influye notablemente, es la edad, como podemos ver en la figura 1, en la que se observa que las personas de menor edad poseen un pulso más elevado, frente a las personas con una edad comprendida entre 60 y 79 años, en los que la frecuencia del pulso va disminuyendo progresivamente.

También hay que señalar que el pulso se acelera enormemente con el aumento de la temperatura corporal que puede producirse por ejemplo a consecuencia de una infección bacteriana.

En las figuras 4 y 6 vemos que el pulso respecto de la estatura y la masa corporal no es muy constante. Aunque en la figura 6 se percibe una pequeña diferencia entre las personas con baja masa corporal, las cuales poseen un pulso mayor que las personas que tienen una masa corporal elevada, con una frecuencia de pulso menor.

En la tensión arterial, los factores que realmente influyen son la fuerza de la actividad cardíaca, la elasticidad de las paredes arteriales, la resistencia capilar y la tensión venosa de retorno.

También la edad influye en la tensión arterial. En la figura 2 comprobamos que la tensión arterial sistólica va aumentando al mismo tiempo que aumenta la edad. Esto mismo ocurre en la figura 3, en la que la tensión arterial diastólica sigue el mismo proceso que la sistólica, exceptuando el caso de las personas con una edad comprendida entre los 60 y 79 años, en las que la tensión arterial diastólica es más baja. Con esto podemos explicar la causa del aumento del número de problemas cardíacos en personas mayores, ya que su tensión arterial queda descompensada.

En las figuras 5 y 7 observamos la relación entre la tensión arterial con la estatura y la masa corporal, con las que vemos que la estatura no influye directamente sobre la tensión arterial. Respecto la masa corporal, a medida que este factor aumenta se produce un aumento de la tensión arterial diastólica y de la sistólica, pero esta variación es muy pequeña.

En la figura 8, la diferencia de la tensión arterial sistólica, al igual que la diastólica entre hombres y mujeres, es mínima. Lo cual quiere decir que este factor prácticamente no influye sobre la tensión arterial.

Con la figura 9, comprobamos que las personas que padecen problemas cardiovasculares poseen una tensión mayor, respecto de las personas que no tienen ningún problema cardiovascular. El aumento que se produce en la tensión arterial sistólica es mayor que el producido en la tensión arterial diastólica.

El tabaco es un factor que, como vemos en la figura 10, produce una pequeña bajada en tensión arterial, pero su influencia es pequeña.

Finalmente, en la figura 11, se observa que entre el pulso arterial y la tensión o presión arterial existe una estrecha relación, ya que las personas que tienen una frecuencia de pulso alrededor de las 60 pulsaciones por minuto, poseen una tensión arterial sistólica bastante alta, y una tensión arterial diastólica demasiado baja respecto de la anterior, lo cual puede desembocar en serios problemas cardiovasculares si no tiene un control médico, ya que no existe una compensación entre la tensión sistólica y la diastólica.

Sobre el resto de la gráfica se observa que las personas con una frecuencia de pulso normal poseen una tensión arterial sistólica y diastólica compensada.

AGRADECIMIENTOS

Agradecemos la colaboración a Juan Marcos por su  ayuda en el funcionamiento de un esfigmomanómetro.

Y también agradecemos la colaboración de las personas que nos han permitido tomar su tensión arterial, su pulso y las demás características que teníamos que anotar para la investigación.

REFERENCIAS

FARRERAS ROZMAN (1992): Cardiología. Medicina Interna. Vol. I. DOYMA, Barcelona. 395pp.

Enciclopedia Universal Multimedia Micronet (1998): Pulso arterial. Madrid.

Microsoft Enciclopedia Encarta (1999). Tensión arterial.

GRANADOS MARTÍNEZ,F. & LÓPEZ FENOY,V. (1997): Biología y Geología 1º Bachillerato. Edelvives, Zaragoza. 279pp.

Diccionario Enciclopédico Espasa (1992): Tensión arterial. Vol. 19, Madrid. 11117pp.